El proyecto corresponde a un conjunto residencial de cinco viviendas emplazadas en un terreno de 800 m², configurado a partir de lotes individuales de 160 m² cada uno, con acceso directo desde la calle. La propuesta considera cuatro viviendas pareadas de dos niveles (92,69 m² cada una) y una vivienda adosada de 83,47 m², optimizando la ocupación del suelo sin perder independencia ni claridad volumétrica.
Desde su concepción, el conjunto fue desarrollado bajo criterios de sustentabilidad y alto desempeño térmico, superando ampliamente los requerimientos establecidos por la Reglamentación Térmica vigente y el estándar habitual para viviendas de esta superficie en el sur de Chile.
La estrategia proyectual pone énfasis en:
En un clima de alta demanda térmica como el de la Región de La Araucanía, el proyecto busca demostrar que es posible desarrollar vivienda en escala media con criterios de eficiencia energética avanzados, mejorando el confort interior y reduciendo el consumo energético operativo.
El conjunto integra racionalidad constructiva, optimización de superficie y desempeño ambiental, configurando una propuesta replicable para vivienda sustentable en contextos urbanos intermedios.